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Sistemas de riego para jardínPara un buen mantenimiento del jardín, es necesario conocer los diferentes modos de mantenimiento, para poder aplicarlos y evitar inconvenientes. Es importante, al elegirlos, no hacerlo sólo según su precio o modificación del paisaje, sino tener en cuenta el tamaño del terreno a regar. Estos sistemas de riego comprenden la instalación de tuberías o un arreglo de mangueras en el jardín, determinando con botones o aparatos especiales los sectores desde donde emanarán agua, pero son mucho más eficaces que los sistemas tradicionales. Los aspersores son sistemas de riego de gran alcance, dependiendo siempre de la presión del agua y el tipo de salida de ésta. Hay aspersores emergentes y móviles. Los primeros, como su nombre lo indica, se elevan cuando se comienza el riego, y se retraen al finalizar. Los aspersores móviles se acoplan al extremo de una manguera y se mueven de un lugar a otro, mediante “saltitos”. El sistema de riego por difusores es similar, pero de menor alcance, y siempre emergentes. Mientras en un riego por aspersores la mínima distancia es de 6 metros, en este sistema el agua tiene un alcance de entre 2 y 5 metros. Sistemas de riego modernos
Estas tuberías de material poroso forman franjas de humedad continuas, pudiendo utilizarse para el riego de arboledas y cultivos en línea. Son, como los micro aspersores, muy recomendables para las superficies arenosas, pero a diferencia de los sistemas de riegos antes mencionados, este trabaja con menores presiones, por lo cual es necesario el uso de reguladores de presión o limitadores del caudal de líquido. El mantenimiento es importante, puesto que pueden atascarse con algas o depósitos de cal, dependiendo el tipo de agua utilizada. El más moderno sistema de riego utilizado en la actualidad es el riego subterráneo. Es el visualmente más solidario con el diseño del paisaje, puesto que no se ve. Como su nombre indica, implica la colocación de tuberías enterradas en el terreno, en forma de entramado, un diseño comparable al sistema de provisión de agua de las ciudades. Las tuberías están perforadas, y se entierran a una profundidad de entre 5 y 50 cm, siempre según el tipo de suelo y la profundidad de la raíz de la planta a regar. Como los tubos no están expuestos al aire, la pérdida de agua es mínima, y se pueden utilizar aguas residuales recicladas sin padecer los malos olores de éstas. Las baterías duran más, por no estar expuestas al sol, y no se pueden sustraer ilícitamente (sin levantar todo el jardín). Además, como la superficie se mantiene seca, se instala menor cantidad de malas hierbas. Este sistema de riego posee una serie de inconvenientes provocados por este alejamiento de superficie, y así como no se pueden robar, tampoco se lo puede arreglar fácilmente. Lo que hay que averiguar antes de colocar este sistema de riego es el tipo de agua que se recibe por la red de agua. Si son aguas calizas, directamente no hay que implementarlo, porque la gran concentración de carbonatos producirá su depositación y que se atasquen los puntos de salida del agua. También se recomienda el uso de herbicidas para que las raíces no se agolpen alrededor de las tuberías. Considerando que la planta buscará agua, lo más lógico es que ocurra esto, y hay que evitarlo para poder conservar este costoso y eficaz sistema. Hay que tener en cuenta también, que la elección de los sistemas de riego debe ser previa al comienzo de la modificación del jardín, es un punto importante en la planeación. |
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