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Cultivar plantas aromáticas

Las plantas aromáticas (también conocidas como “hierbas” aromáticas, porque entre ellas predomina el hábito herbáceo), son aquellas cuyas hojas o flores poseen compuestos químicos que las hacen desprender un aroma intenso. En realidad podemos encontrar árboles y arbustos dentro de este grupo, como son el naranjo y el rosal respectivamente.  

plantas-aromaticas-tiposCuando se encara la creación de un espacio verde, si se posee una parcela de tamaño medio o grande, siempre es buena idea hacer un jardincito de plantas aromáticas. Lo que no hay que olvidar es que también se puede cultivar plantas aromáticas cuando no se poseen jardines, en maceteros largos o macetas que contengan cada tipo de planta.

Si se va a realizar un jardín, éste debe ser ubicado a pleno sol y resguardado del viento cuando es frío o seco. El jardín de plantas aromáticas, así como todo jardín de hierbas, puede ser formal o informal. No olvidemos que las plantas aromáticas poseen flores que, aunque de menor tamaño, son coloridas, no siempre son pastos verdes que no llaman la atención. A diferencia de las plantas más leñosas, estas hierbas son más lábiles, y pueden dar un aspecto de poco cuidado si no se las contiene con un diseño formal, geométrico, de la parcela que portará el jardín de hierbas. Si se colocan en macetas, obviamente será al natural, de una manera más campestre.

plantas-aromaticas-especiasEn estos jardines las borduras, o setos bajos (menos de 50 cm) pueden ser de plantas aromáticas como la lavanda, salvia, tomillo, ajedrea o boj. Estos setos vienen a limitar los bordes del jardín, y requieren más mantenimiento que el resto de la parcela. Cuando se hace el dibujo, hay que tener muy en cuenta el tamaño de las sub parcelas, porque todas las plantas deben encontrarse al alcance de la mano, de otro modo no serán aprovechables. Y por supuesto, no es obligatorio que sean sólo plantas aromáticas las que estén presentes en este jardín: también es bueno colocar cualquier otro tipo de planta. Por otro lado, como ya se mencionó, se puede disfrutar de los aromas de estas plantas aunque no se posea un jardín: en un invernadero, o en terrazas, balcones o inclusive en el interior de la casa, se pueden colocar las plantas aromáticas en macetas, y disfrutar su olor en climas donde no podrían cultivarse normalmente. Sabiendo cuáles son las necesidades de cada planta es más fácil mantenerlas, porque recordemos que las estamos quitando de su ambiente, y que necesitarán más atenciones que la simple colocación en un jardín normal.

Cuidado y mantenimiento de las plantas aromáticas

El mejor sitio donde se pueden ubicar las macetas con plantas aromáticas es en la cocina de la casa, porque necesariamente será un ambiente iluminado, pero en todo caso hay que colocarlas alejadas de las hornallas y del horno o de cualquier otra fuente de calor, puesto que esto sumado a la falta de ventilación pueden afectar negativamente a nuestras plantas aromáticas. Como muchas de estas plantas tienen sus raíces en los climas mediterráneos, necesitan poca cantidad de agua para sobrevivir, y es mejor estar atentos con cada planta para su riego que ir regándolas con un cronograma artificial. Así evitaremos que se ahoguen y marchiten rápidamente.

Las plantas en maceta necesitarán más agua que aquellas colocadas en la tierra del jardín, y durante su desarrollo se las habrá de abonar con un intervalo de 15 días para que crezcan mejor. Las plantas aromáticas, cuando son herbáceas, deben ser renovadas todos los años, porque justamente este porte está acompañado de un ciclo de vida anual, donde se fomenta no la producción de un aparato vegetativo sino la reproducción. La renovación puede ser por esquejes o semillas, y aunque a veces cada planta posee “su” tiempo para arraigar, lo mejor es hacer la renovación en primavera, cuando se comienza a establecer un clima cálido.

Los esquejes arraigan muy bien, y deben ser pequeños, de no más de 10 cm, sin tomar el nudo dentro del esqueje. Se lo deja germinar, producir raíces, y luego se lo traslada a una maceta propia. Aunque la mayoría de las plantas aromáticas sean anuales, varias de las más conocidas, y son justamente las que usaremos para las borduras del jardín, son perennes en su ciclo vital, y para evitar que desarrollen leño debemos podarlas regularmente: aunque, de todos modos, en algún momento deberemos reemplazarlas por otras más jóvenes. También según la planta debemos cortar las hojas para que crezcan nuevas, o eliminar las flores marchitas para que no consuman recursos y afeen el jardín.

Cuando se presenta una plaga para atacar a estas plantas, si además de tener plantas aromáticas hay plantas que usaremos en la cocina, debemos esperar un tiempo prudencial para su uso después de echar el pesticida. Este tiempo de espera suele aparecer en el propio frasco o caja del pesticida, señalado como “Plazo de Seguridad” y otro nombre similar. Se recomienda siempre el uso de pesticidas biológicos, no químicos. Puede que sean menos potentes pero son más seguros, y no dañan a la planta ni a quien la consuma. Además, poseen olores menos fuertes y taparán menos el aroma de la planta a tratar.

 
   
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